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La perla perdida: una lectura experiencial desde el Focusing. Versión enfocada

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    Diego Oscar Cuenca La perla perdida: una lectura experiencial desde el Focusing. Este trabajo propone una lectura del cuento taoísta "La Perla Perdida" desde la perspectiva del Focusing desarrollado por Eugene Gendlin. No pretende afirmar una filiación histórica entre el taoísmo y el Focusing, sino explorar las resonancias que surgen cuando ambos se ponen en diálogo. La Perla perdida El Emperador Amarillo emprendió un viaje hacia la zona norte del Agua Roja, a la montaña de Kwan Lun. Pudo tender la vista desde el borde del mundo. De regreso a su casa perdió su perla color de noche. Envió a la Ciencia en busca de su perla, y nada. Envió al Análisis a buscarla, y nada. Envió a la Lógica a buscarla, y nada. ¡Preguntó al fin a la Nada y la Nada la tenía! El Emperador Amarillo se dijo entonces: «Extraño, en realidad: la Nada que no fue enviada, que no trató de hallarla, ella tiene el perl...

Un cuento Taoísta y una mirada desde el Focuisng

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La Perla Perdida El Emperador Amarillo fue paseando al Norte del Agua Roja a la montaña de Kwan Lun . Miró a su alrededor desde el borde del mundo. Camino a casa perdió su perla del color de la noche. Mandó a la Ciencia a buscar su perla, y no consiguió nada. Mandó al Análisis a buscar su perla, y no consiguió nada. Mandó a la Lógica a buscar su perla, y no consiguió nada. Entonces preguntó a la Nada, ¡y la Nada la tenía! El Emperador Amarillo dijo: «¡ Es en verdad extraño: la Nada que no fue mandada que no trabajó para encontrarla tenía la perla del color de la noche!» La perla no se encuentra buscándola Un cuento taoísta con una mirada  "Focusing" Hoy quiero compartir un cuento taoísta que  resonó de una manera especial en mí.  Me gustan los cuentos porque muchas veces dicen, con muy pocas palabras, aquello que resulta difícil expresar conceptualmente. Al leer este relato nació en mí una intuición. No porque el cuento hable de Focusing —sería un error afirmarlo— sino po...

No todas las caricias son físicas (y el cuerpo lo sabe)

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  No todas las caricias son físicas (y el cuerpo lo sabe) Diego Cuenca Reflexiones sentidas #1 Quiero contarte algo. Trabajo acompañando personas. Soy counselor y utilizo una herramienta que se llama Focusing, una forma de escuchar que no se queda solo en las palabras, sino que va un poco más adentro… hacia el cuerpo, hacia esas sensaciones vagas que a veces no sabemos bien cómo explicar, pero que están ahí. Y pasa algo muy lindo: cuando una persona se detiene a escucharse de verdad, algo empieza a aflojarse. Lo que estaba trabado se mueve. Aparecen comprensiones, alivio… y, muchas veces, una sensación de volver a uno mismo. Escucharse sana. Ser escuchado también. Pero hay algo más que vengo notando en todo este tiempo. Tiene que ver con las  caricias . No solo las caricias físicas. También esas otras: las que llegan con una palabra, con un gesto, con una presencia que no invade pero está. Las que te hacen sentir, aunque sea por un momento:  “acá estoy, y alguien me ve” ....

Acompañar en focusing: ayudar a mirar el propio río

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  Acompañar en focusing: ayudar a mirar el propio río Hoy me doy cuenta de que acompañar en focusing es estar presente y atento a lo que está vivo en mí y en el otro. A veces aparecen ganas de hacer. A veces aparece la técnica, el método. Y eso, a veces ayuda… y otras interrumpe. Por eso hay algo muy importante: estar atento a eso fino que aparece detrás de todo discurso. Incluso detrás de lo que ya se siente “sentido”. Es como si el acompañar necesitara una sensibilidad especial, una especie de “radar” que capta eso que no está del todo dicho, eso latente, implícito, que suele manifestarse de forma vaga. A veces aparece como una palabra que guía. A veces como algo apenas perceptible. Y también están los saltos: la mente que se va, el no permanecer. Ahí puede aparecer el impulso de querer traer de vuelta, de hacer algo. Pero eso, muchas veces, es poco sutil… incluso cansa. Tal vez el gesto es otro. Más cercano a una postura tranquila, casi como acompañar un río. El río fluye solo. ...

De lo vago a la precisión implícita

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De lo vago a la precisión implícita Una lectura experiencial desde el focusing 1. El punto de partida: cuando algo no se siente bien En la experiencia cotidiana —y muy especialmente en el trabajo clínico y formativo— solemos encontrarnos con algo que no se siente bien , pero que todavía no sabemos decir. No es exactamente una emoción clara, ni un pensamiento definido. Es más bien una sensación corporal global , vaga, difícil de ubicar. A veces creemos saber “de qué se trata”, pero cuando intentamos decirlo con precisión, algo no encaja. Las palabras suenan aproximadas, pero el cuerpo no asiente del todo. Esta distancia entre lo que decimos y lo que se siente es un punto central para comprender lo que Eugene Gendlin llamó lo implícito . Lo implícito no es algo confuso porque falte información. Es vago porque todavía no ha encontrado la forma exacta de decirse . 2. ¿Qué entendemos por “implícito”? Si buscamos la palabra implícito en el diccionario, encontramos una ...